martes, 3 de marzo de 2015

¡Buen viaje niño del espacio!


Imagino muy bien tu sueño. Estás con tu traje espacial, listo para la aventura del día. Llevas un casco grande para esconder tus chinos rebeldes y unas botas rojas para lluvia, por si descubres agua en algún planeta. En tu mochila llevas las cosas más fantásticas: los carros que Nacho te regaló para jugar con ellos en los cráteres de la Luna; colores para iluminar los hoyos negros; una piedra de Venus, tan brillante que crees que es un tesoro; un anillo de Saturno que confundiste con un hula hula y unas antenas para usarlas en caso de toparte con algún alienígena, pues te gustaría parecerle amigable. Usas unos patines para andar por toda la vía láctea y con tu capa azul eléctrica, desde nuestro planeta, pareces una estrella fugaz. Tú no te aburres. Te gusta observarnos desde allá arriba y jugar con nosotros, mandándonos, de vez en cuando, un poco de lluvia y tormentas eléctricas, si es que te ríes a carcajadas. ¡Cómo te gusta guardar en tus bolsillos el polvo de las estrellas, pues crees que puede sanar a todas las personas que están tristes en la Tierra! Pero lo que más te gusta es disfrutar de esas breves huidas cósmicas, por eso sonríes incluso cuando duermes, porque desde ahora recuerdas lo primero que te dijo tu papá tras darte tu primer beso al sacarte del vientre de mamá: ¡Buen viaje, hijo!

sábado, 28 de febrero de 2015

Charlas con Nugget XI: así fue tu llegada…

Lugar: Cedars-Sinai Medical Center, en Beverly Hills, Los Ángeles, California.
Peso: 3.45 kg
Talla: 53 cm
Hora: 19:26
Sexo: Masculino
Calificación de los doctores: 10
Calificación de Enano: 11 (esta es la que importa)


Te esperábamos hace dos semanas, pero estabas muy cómodo en la barriga de mamá. Lo entiendo bien, las mamás suelen ser el mejor de todos los refugios, el lugar al que siempre quieres volver cuando las cosas no andan tan bien. Tuvieron que invitarte a salir, porque parecía que querías seguir calientito y dormidito. Fueron casi 20 horas de labor, desde ya, igual de caótico que mi hermano. Tu papá hubiera querido que nacieras justo el día de su cumpleaños, pero tú decidiste dejarnos a todos con las ganas y llegar el último día del mes más cortito del año, marcado y bendecido con el número 8, como tu papá. Llegas también amparado bajo la última casa zodiacal, piscis, el signo espiritualmente más evolucionado, según dicen los que saben del tema. Fue él, mi hermano, la primera persona en tocarte. Sí, se salió con la suya y él te dio la bienvenida al mundo. La familia de tu mamá estuvo ahí. Tu abuela Carmen llegó por anticipado, lista para ser abuela y enseñarle un poquito a Ale a cómo ser mamá, aunque supongo que esas cosas jamás dejan de aprenderse. También estuvieron ahí tus tías y tu abuelo Pepe. Nacho, Momia y yo nos quedamos en México, preguntando cada minuto por ti y tu mamá, con todas las ganas de estar allá para conocerte, morderte, apretarte, cargarte y jamás dejarte ir, pero ya llegará el día en que podamos hacerlo. Morimos de ganas por ver tu pechito moviéndose rápidamente, porque hay un corazón ávido de crecer, y de escuchar tu respiración y tus llantos y tus gemiditos. Queremos verte sonreír al despertar, como tu papá lo ha hecho desde siempre, y queremos ver ya cómo te transformas en una máquina de hacer ruiditos. Has llegado ya a este mundo a poner todo de cabeza, vienes a desestructurar la mente de tus papás, a cambiarles sus hábitos, sus rutinas, sus buenas y malas costumbres, y ¿sabes? Para ellos nada de eso será un sacrificio, porque todo lo harán con la entrega y paciencia que sólo los padres saben. Eso sí, serás su más grande reto y serás el mejor trabajo que tendrán en su vida, aunque, probablemente, tú les enseñarás mucho más de lo que ellos a ti, porque los bebés tienen el poder fantástico de transformarlo todo. A mí, aun estando lejos, vienes a darme la ilusión y la luz que hace tiempo no encontraba, porque tú representas la esperanza y la felicidad materializada en un pequeñito ser humano. Es irónico, pero, con tanto amor, serás el primer Nugget que querré comerme desde 2004. Sé que cuando te conozca, no querré soltarte y querré que ocupes toda mi vida. También sabré que me querrás cuando me dejes meter mi dedo meñique en tu puño y, a partir de ahí, tú y yo compartiremos nuestros más grandes secretos. ¡Gracias por llegar a este mundo, gracias por regalarme un poquito de tu paz y por hacerme sentir todo este amor contenido desde hace tanto tiempo! Hoy inicia tu carrera más importante: la de ser feliz. ¡Bienvenido, Eugenio!

Como lata de sopa Campbell's


Conozco poco a S. pero adivino mucho de lo que es. Leer a las personas es una de las cosas que más o menos entiendo. A veces, no sabe cómo lidiar con tanto, se preocupa y su cabeza se vuelve un caos, porque cree que es un tipo normal al que le estalló una bomba en las manos. Lo que S. no sabe es que no es un tipo normal, ni común ni corriente, es un ser entrañable y ni siquiera repara en ello. Por eso me gusta, porque es fantástica la humildad con la que camina y ve a las personas y la simplicidad con la que pasa la vida. S. sólo debe recordar aquella frase del tío Ben Parker, “con un gran poder, viene una gran responsabilidad”, porque si ha generado tanta luz a su alrededor, lo único que debe hacer es seguir compartiéndola, explotándola y ser feliz con ello. Por eso le escribo este post, para que nunca se le olvide lo increíble que es, para que cada vez que se sienta perdido, vuelva aquí y comprenda que, en las cosas más sencillas, residen las cosas más espectaculares, las sorpresas más inesperadas y los placeres más duraderos… Como una obra de arte que, partiendo de un lugar común, puede convertirse en un icono, tal y como lo hizo Warhol con una lata de sopa Campbell's.

jueves, 19 de febrero de 2015

La frase del día


Encuentros XXIX

Juguemos a escondernos, es mi juego favorito. Yo voy a encontrar un lugar oscuro y solitario y me quedaré quietecita para que te cueste trabajo localizarme. Me aguantaré la risa para que no me descubras tan rápido, porque me gustan esos nervios que se sienten cuando sé que estás por llegar. Tú te harás el loco un par de minutos, lo harás porque también quieres controlarte, porque, cuando llegues a mí, los dos nos habremos encontrado y será inevitable perdernos el uno en el otro, en el silencio, en la complicidad. Entonces, también se convertirá en tu juego favorito y no querrás nunca dejar de jugarlo, porque será nuestro, porque no querrás que nunca nadie nos encuentre, porque no querrás que nadie nos haga daño.

sábado, 14 de febrero de 2015

Encuentros XXVIII

Te quiero siempre, cuando eres feliz y cuando las cosas no van tan bien. Te quiero cuando sufres en silencio, cuando ríes a carcajadas, cuando me compartes tus secretos y cuando no, te quiero también. Te quiero como a mi familia, con ese vínculo que, aunque quisiera, no podría romper. Te quiero cuando jugamos en el cielo y cuando eres un infierno, tanto, que hasta podría quemarme en él. Te quiero con tu ego, con tus vicios y manías, cuando no te soportas a ti misma y cuando quieres irte porque sé que siempre quieres volver. Te quiero cuando actúas o cuando pretendes, cuando mientes, cuando no eres transparente. Te quiero en el día o en la noche, con tus manipulaciones y reproches. Te quiero cuando discutes y te enojas, cuando no pides disculpas, cuando me dejas de hablar, cuando no quieres saber de mí. Te quiero cuando me dices basta, cuando te burlas, cuando te agrandas. Te quiero porque tus defectos me parecen fascinantes, porque no entiendo cómo es que de verdad existes, pero más te quiero porque, de entre el mundo, decidiste elegirme.